La situación de Ceuta y Melilla es uno de los puntos más sensibles de la soberanía española. Estas dos ciudades autónomas, situadas en el norte de África, son plazas históricas españolas desde hace siglos, pero están constantemente en el punto de mira de Marruecos, que reclama su soberanía sobre ellas, pese a que no tienen ningún derecho jurídico ni histórico sobre esas tierras que son y han sido parte de España.
Vamos a ver el problema, sus raíces, y sobre todo, qué se puede hacer para evitar una invasión o una nueva Marcha Verde.
El problema de Ceuta y Melilla
- Presión inmigratoria constante: Miles de personas intentan cruzar las vallas fronterizas de forma ilegal cada año. Muchas veces, se hace de forma organizada y violenta.
- Reclamación marroquí: Marruecos mantiene oficialmente su reclamación sobre Ceuta y Melilla, a pesar de que no tienen ninguna base legal o histórica para ello.
- Amenazas geopolíticas: Marruecos ha usado en varias ocasiones la presión migratoria como arma política, como ocurrió en 2021 con la entrada masiva en Ceuta de miles de personas, en muchos casos menores.
- Fronteras vulnerables: Aunque hay vallas y presencia policial, en ocasiones se ven sobrepasadas.
Soluciones y propuestas concretas
¿Había murallas? ¿Qué pasó con ellas?
- Sí, en el pasado Ceuta y Melilla estaban fortificadas con murallas, fuertes, y sistemas defensivos costeros. Muchas de esas estructuras aún existen, pero hoy tienen un valor más patrimonial que defensivo.
- No fueron tiradas por un enemigo externo, sino que se abandonaron como defensa militar con el paso del tiempo, al confiar en la seguridad moderna y en tratados internacionales.
¿Qué puede hacerse para fortalecer las fronteras?
- Refuerzo físico:
- Aumentar la altura y la solidez de las vallas (con triple valla y sensores).
- Uso de drones, torres de vigilancia inteligentes, visión nocturna y sensores térmicos.
- Recuperar elementos defensivos clásicos donde sea útil.
- Presencia militar permanente:
- Establecer una base militar permanente reforzada en ambas ciudades.
- Incrementar el despliegue de la Legión, Regulares y Guardia Civil.
- Que el Ejército esté preparado ante una Marcha Verde o amenaza híbrida.
- Soberanía activa:
- Proyectos culturales, educativos y de infraestructuras que afirmen la españolidad y el arraigo de Ceuta y Melilla.
- Despliegue legal:
- Reforma legislativa para permitir expulsiones exprés y mayor eficacia frente a entradas ilegales.
- Calificar intentos masivos como actos hostiles o amenazas híbridas, no simples «problemas humanitarios».
¿Qué pueden hacer los españoles de Ceuta y Melilla?
- Mostrar su españolidad con orgullo: en la educación, la cultura, los símbolos, la lengua, la historia.
- Colaborar con las fuerzas de seguridad: avisando de movimientos sospechosos o grupos organizados.
- Fundar asociaciones culturales para la defensa de la soberanía y difusión de la verdad histórica.
- Resistir a la presión psicológica o narrativa que busca desespañolizar la ciudad o crear un «problema artificial».
¿Qué pueden hacer la Guardia Civil y el Ejército?
- Exigir más medios técnicos y humanos, y que se les autorice actuar con firmeza ante avalanchas.
- Patrullas más frecuentes, tanto terrestres como costeras.
- Colaboración directa con Inteligencia y el CNI para anticiparse a maniobras políticas de Marruecos.
- Formación en defensa híbrida y respuesta no convencional ante escenarios tipo Marcha Verde.
¿Qué puede hacer el resto de España?
- Participar en campañas de apoyo institucional y popular.
- Hacer presión política y mediática para que el gobierno defienda con claridad la soberanía.
- Apoyar reformas legales para blindar la frontera.
¿Qué reclamaciones pueden hacerse?
- Al Gobierno central: refuerzo militar, legal y diplomático inmediato.
- A la UE: que reconozca a Ceuta y Melilla como fronteras europeas de pleno derecho y las defienda como tales.
- A Naciones Unidas: exigir el reconocimiento claro e internacional de la soberanía española sobre ambas plazas.
- A Marruecos: que renuncie expresamente a sus reclamaciones si quiere cooperación.
¿Cómo evitar una nueva Marcha Verde?
- Presencia disuasoria real y visible del Ejército.
- Avisos diplomáticos claros a Marruecos de que no se tolerará una maniobra semejante.
- Respuesta rápida y contundente ante cualquier entrada masiva.
- Cierre temporal de la frontera si es necesario y suspensión de acuerdos bilaterales.
- Apoyo de los españoles a sus Fuerzas Armadas y de Seguridad, sin dejar que se les criminalice.
En resumen:
Ceuta y Melilla no se defienden sólo con vallas, se defienden con claridad política, con presencia , y con españoles despiertos.
La historia nos enseña que las fronteras no se regalan ni se ceden: se vigilan, se cuidan y, si hace falta, se defienden.
¡Que Ceuta y Melilla sean ejemplo de firmeza! ¡Que viva España entera!
Director proyecto Con San Pelayo.
— Luis Gonzaga Palomar Morán