Los medios de comunicación, llamados a ser instrumento de difusión de la verdad y guía moral de la sociedad, han sido degradados en España a simples terminales del régimen liberal, corrompidos por intereses partidistas, ideologías anticristianas y dinero público. Desde el punto de vista tradicionalista, la presencia mediática de los partidos no responde al interés del bien común, sino a su utilidad para sostener el sistema ilegítimo continuado con la Constitución de 1978. A continuación, se analiza su funcionamiento en los últimos cinco años.
1. ¿Quién domina los medios?
Los grandes canales de televisión —RTVE, La Sexta, Antena 3, Telecinco— y muchas radios —SER, Onda Cero, RNE, etc.— no son neutros: son herramientas de propaganda del régimen partitocrático y difusores de la ideología dominante: feminismo, homosexualismo político, separatismo, relativismo moral, consumismo. Son financiados o protegidos por los partidos del sistema, a saber:
- PSOE y SUMAR: reciben cobertura positiva en RTVE, La Sexta, ElDiario.es o RNE. Se les presenta como “progresistas”, “modernos”, “sensibles a las minorías”, cuando en realidad imponen una ingeniería social que destruye la familia y subvierte el orden natural.
- PP: aunque fingiendo oposición, goza de trato favorable en canales como Antena 3 y Onda Cero. Se limita a mantener la revolución legalizada por la izquierda, sin ofrecer alternativa católica ni restauración moral.
- VOX: es utilizado como válvula de escape controlada. Se le menciona negativamente en medios progresistas para reforzar la polarización, pero recibe promoción desde radios y medios “alternativos” que nunca cuestionan el trono usurpado ni el sistema liberal en sí.
2. ¿Cuánto tiempo aparece cada partido y en qué tono?
Los medios mencionan con desproporcionada frecuencia a los partidos con representación parlamentaria. Una estimación aproximada sobre horas anuales de mención en TV y radio nacional, según datos extrapolados de análisis mediáticos entre 2020 y 2024, sería:
| Partido | Horas estimadas/año | Cómo venden los medios cada línea de pensamiento. |
|---|---|---|
| PSOE | 5.000 | Positiva / neutra |
| PP | 4.200 | Positiva / neutra |
| Sumar | 2.800 | Positiva |
| Vox | 3.200 | Negativa / sensacionalista |
| ERC, Bildu | 2.100 | Neutra / positiva |
| Tradicionalismo | 0 (censurado) | Silencio total |
Mientras se da espacio a independentistas o enemigos de la Fe, los defensores de la Tradición católica y de la monarquía legítima no son mencionados jamás. Esta omisión no es neutra: es persecución estructural del pensamiento tradicionalista.
3. Manipulación ideológica sistemática
La forma en que los medios retratan a los partidos y sus ideas sigue una pauta ideológica constante:
- La moral católica es silenciada: no se da espacio a voces contrarias al aborto, el divorcio, la inmoralidad sexual o el despotismo autonómico.
- La Tradición se caricaturiza: se presenta como algo “superado”, “radical”, “medieval”, cuando es el único cimiento válido para el bien común.
- El asunto de la legitimidad es ignorado: nunca se menciona la cuestión sucesoria legítima ni la ilegitimidad de la rama ilegítima de la Casa de Borbón actual, traidora a la Iglesia y a la patria.
- El catolicismo sólo aparece en contexto de escándalo o burla: con la excepción de espacios como 13TV o Radio María —limitados y tolerados mientras no cuestionen el sistema—, el mensaje evangélico es suplantado por pseudomoral progresista.
4. ¿Quién paga todo esto?
Esta maquinaria ideológica es sostenida con dinero extraído por la fuerza del trabajo de los españoles. Concretamente:
- RTVE (televisión pública): más de 1.200 millones de euros anuales.
- Publicidad institucional (Gobierno): más de 150 millones anuales, usados para promover políticas anticristianas como la ideología de género.
- Subvenciones a medios “progresistas”: ayudas autonómicas o estatales a medios afines a la izquierda.
- Campañas electorales de los partidos: financiadas en gran parte por fondos públicos. El PSOE y el PP han gastado más de 100 millones en 5 años, a costa del contribuyente.
5. Conclusión: silencio programado
El silencio sobre el Reinado Social de Cristo, sobre la Monarquía tradicional, sobre la subsidiariedad, sobre los fueros, sobre la familia natural y la moral objetiva, no es casual. Es el fruto de una estrategia cuidadosamente diseñada para imponer un nuevo orden contrario a Dios y ocultar todo lo que le contradiga.
El medio de comunicación moderno —con raras y pequeñas excepciones— no es neutral. Es un brazo secular del sistema revolucionario. Su reforma no vendrá de dentro. Sólo bajo un Estado confesional católico, donde la verdad moral sea reconocida como fundamento del bien común, podrá sanarse esta corrupción y volver a tener medios al servicio de la verdad y no de la mentira.